En lavadoras, la mayoría de fallas se agrupan en tres sistemas: el drenaje, la transmisión de movimiento (motor, correa, embrague) y la parte electrónica de control. Identificar cuál está fallando es lo primero que hacemos.
Por qué falla una lavadora
No centrifuga o centrifuga mal. Puede ser una carga desbalanceada detectada por el sensor, la correa del motor floja o rota, el embrague desgastado, o amortiguadores de la tina que ya no absorben la vibración.
No desagua. Casi siempre es la bomba de drenaje obstruida con residuos, hilachas o algún objeto pequeño, o la manguera de desagüe doblada o tapada. En modelos con electroválvula de drenaje, también puede fallar la propia válvula.
No completa el ciclo o se detiene sola. Frecuentemente es la tarjeta electrónica de control, un sensor de nivel de agua que no reporta correctamente, o el seguro de la puerta (en carga frontal) que no cierra bien y la lavadora entiende que está abierta.
No entra agua o entra muy lenta. Suele ser la electroválvula de entrada obstruida por sedimento, o el filtro de la manguera de entrada tapado.
Hace ruido fuerte o golpea. Generalmente son los rodamientos de la tina desgastados, o algo atascado entre la tina interior y la exterior.
Cómo diagnosticamos
Corremos un ciclo de prueba con el panel de control para ver qué código de error o comportamiento presenta, revisamos físicamente bomba, manguera de desagüe, correa y rodamientos, y verificamos el sensor de nivel y el estado de la tarjeta electrónica antes de determinar qué se necesita reemplazar.
Qué atendemos
Lavadoras de carga superior, de carga frontal, automáticas y semiautomáticas, y lavasecadoras, de distintas marcas y capacidades.